La vieja y querida Doble Visera fue fundada el 4 de marzo de 1928, ese día, en lo que era el viejo pantano de Ohaco, se disputó el partido inaugural ante Peñarol, el resultado fue 2 a 2, una simple estadística, ya que las alegrías que ese reducto viviría a lo largo de la historia serían inigualables.
Esa cancha, vio los desbordes de De la Mata, los enganches de Sastre, las ejecuciones de Erico, el máximo goleador del fútbol argentino y no sólo eso, también supo ver campeón a estos tres cracks.
En la década del 50 no vivió conquistas, pero tuvo a la mejor delantera de la historia del club: Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz. Los cinco conformaron la selección Argentina que derrotó por primera vez en la historia a Inglaterra, la Visera, orgullosa.
En los 60 empezaron las hazañas coperas y con ellas, los Mario Rodríguez, los Santoro, los Pipo Ferreiro, los Bernao, los Pastoriza, etc. Vio las primeras Libertadores que logró en 1964 y 1965 y tuvo su record de gente el día que Inter de Italia la visitó para disputar la Intercontinental. Estalló con el gol de Rodríguez. La mística ya estaba instaurada, pero se venía lo mejor.
La casa se vistió de gala porque en la década del 70 se ganaron más títulos que nunca: 4 Libertadores consecutivas (72,73,74,75), más los recordados nacionales 77 y 78 (La memorable epopeya de los tres hombres menos en Córdoba y el baile a River en Avellaneda). Pero fundamentalmente, vio nacer al gran ídolo, al mejor jugador de la historia del club y de la cancha: Ricardo Bochini. El Bocha dio mas vueltas que nadie en la querida Visera, a la cual siempre considero como su casa. Y claro…si el Bocha fue concebido ahí mismo.
Posteriormente, el estadio vivió dos hechos significativos. La tarde del 22 de diciembre de 1983 quedará en la retina de todos los hinchas: Independiente derrotaba 2 a 0 a Racing con tantos de Giusti y Trossero y se consagraba campeón del Metropolitano, con el agregado de que su rival se iba al descenso. Algo único en el mundo. El mayor orgasmo que tuvo la Doble Visera en sus 78 años de vida. Al año siguiente obtendría la séptima y última Libertadores en lo que muchos consideraron como el mejor equipo de la historia de Independiente.
Los últimos éxitos vividos por el estadio fueron el último campeonato del Bocha en 1989. Los de la generación del 94-95, que obtuvieron dos supercopas y un campeonato local (en una brillante definición con goleada contra Huracán) y el lauro del 2002 cuando los dirigidos por el Tolo Gallego ganaron el Apertura de ese año.
 |
Igualmente no fue la última alegría de la cancha, ya que el 6 de julio de 2003 vio nacer al último hijo pródigo: el Kun Agüero, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos que pasaron por este estadio y, casualmente o no, gracias a su venta al Atlético Madrid (la más importante de la historia del fútbol argentino) aquella gloriosa cancha inaugurada 1928, que necesitaba una cirugía completa, fue demolida en tres de sus cuatro partes para mejorarla notablemente.
El gol de Federico González ante Gimnasia de Jujuy el 8 de diciembre de 2006 entrará en la historia como la última de las tantas alegrías de la vieja Doble Visera. Ahora un estadio infinitamente superior se está terminando de construir, pero, como dice la canción que se entonó hace dos años el día de la despedida: “De la Visera no me olvido nunca mas”.
Carlos Perez para InfiernoRojo.com