Las secuelas
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Sábado, 14 abril 2012

Independiente le armó flor de lío a Racing, que se quedó sin técnico. Hubo trompadas en el vestuario visitante y hasta un arma de juguete. Ah, Teo al final, por lo menos, se llevó una pelota.

Lo había anunciado y finalmente cumplió con su palabra. Sin necesidad de dar una conferencia de prensa al terminar el partido, cuando lo consultaron acerca de su continuidad, Alfil Basile contestó escueto, pero conciso: “Las pelotas sigo”.

Y eso que las cosas habían arrancado bastante bien para el Coco, puesto que su equipo se puso en ventaja al comienzo del partido y las estadísticas lo favorecían. Es que desde 1979 que el Rojo no le daba vuelta un Clásico a su máximo rival y la última vez de local había sido 10 años antes, en 1969. Pese a esto, el extécnico le presentó su renuncia a Gastón Cogorno y Racing ya busca un reemplazante. Por lo pronto, Claudio Ubeda será el DT por Copa Argentina.

En el complemento del partido, Bruno Zuculini le cometió penal a Patricio Rodríguez. El mediocampista se fue expulsado y Facundo Parra puso el 2 a 1. Todo era cuesta arriba, pero apareció Teófilo Gutiérrez para complicarlo aún más. El autor del primer gol del encuentro, le protestó un fallo a Sergio Pezzotta y le dijo “carón”, que en Colombia significaría tratar a alguien de descarado. El árbitro no lo toleró, le mostró la tarjeta roja y el cafetero dejó a su equipo con 9 hombres.

Pero los problemas no terminaron allí. Evidentemente enojados por la actitud de Gutiérrez, algunos integrantes del plantel – Sebastián Saja y Lucas Aveldaño, los nombres más pesados – fueron a buscarlo dentro del vestuario y hasta hubo algunas piñas. Hasta ahí, una calentura normal y lógica luego de perder semejante partido, pero lo que pasó a continuación tiene ribetes cómicos – para el público Rojo, claro – y hasta roza lo bizarro.

Para defenderse de las agresiones, el colombiano sacó un arma de juguete con la que amenazó a sus compañeros. Ante esta situación, un fiscal tuvo que presentarse para constatar que el arma era de pintura, de esas que se utilizan en los juegos de paintball. Su compatriota Giovanni Moreno intentó detener a los que le reclamaban a Teo, pero en su intento también recibió una trompada.

¿Cómo terminó todo? El plantel de Racing se retiró en micro hacia la concentración y el colombiano, en soledad, pidió un Taxi y se fue a su domicilio. Durante la semana había manifestado su intención de hacer tres goles y llevarse la pelota del partido. Alguien tomó cuenta de aquel deseo y le hicieron llegar al vestuario visitante una pelota, con dedicatoria y todo. Por lo menos, no se fue con las manos vacías.

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