¿Cual es la solución?
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Sábado, 5 mayo 2012

Ni bien arrancó el segundo tiempo del partido barras del Rojo comenzaron a arrojar piedras desde afuera del estadio. Además, hubo hueco en la visitante y la violencia dijo presente otra vez.

Será una guerra difícil, pero hay que ponerle el pecho. Los tres indicados y sobre los que regía el derecho de admisión se hicieron presentes en los alrededores del estadio de Arsenal de Sarandí y todos presagiaban una nueva historia de violencia.

Los hinchas genuinos, con DNI y su entrada en la mano, hicieron una larga cola para ingresar de a uno a la tribuna visitante, aunque, curiosamente, a muy pocos se lo exigieron en el ingreso. La espera fue larga y la derrota dolorosa. Sin embargo, lo que más tristeza dio no fueron los tres goles de Arsenal en el primer tiempo, sino lo sucedido en los primeros instantes del complemento.

Hubo una buena cantidad de barras, de la segunda línea, que se hicieron presentes en la tribuna y dejaron el hueco, al igual que lo hicieran ante Banfield el fin de semana pasado.  El Club solicitó ante el CoProSeDe el derecho de admisión para Pablo “Bebote” Álvarez, Adrián “Tortuga” García y César “Loquillo” Rodríguez, aunque este último si estuvo dentro dela Popular.“Se nos pasó, no lo vimos”, se excusaron, en off, gente del operativo. Claro, como los muchachos no pudieron entrar dieron la nota desde afuera.

Se jugaba un minuto del complemento, el Pato había rematado desde lejos sin llevar peligro para Campestrini y comenzaron a llover las piedras. Sí, desde afuera de las instalaciones del estadio. Un grupo desde la calle y otros colgados de los árboles, empezaron una pedrada que tenía como objetivo cualquier cosa que se moviera en las tribunas. Tanto de Arsenal, los más dañados, como de Independiente.

Cabe destacar que, mientras la barra de Arsenal se preocupaba en cantar sobre batallas, los hinchas del conjunto del Viaducto a los que luego les cayeron piedras apoyaron a los de Independiente. “Oh, no tenés vergüenza, por la plata no se alienta”, corearon como lo hiciera en varias oportunidades el público rojo.

Los hinchas visitantes en el momento que se dio lo comentado aprovecharon para acomodarse y ocupar el hueco. La policía, en lugar de prevenir, comenzó con sus clásicos disparos de goma que sólo hacen que se cause más daño y, en una tribuna, a cualquier inocente que la habite.

El partido estuvo detenido durante 7 minutos, gracias a que la montada, que también reprimió en lugar de prevenir, salió a la calle, barrió la zona y alejó a los que tiraban piedras. Tarde, claro. ¿Acaso no sabían del terreno baldío lleno de escombros que hay detrás de esa tribuna?, ¿acaso, inocentemente, desconocen que esas montañas de piedras son munición gratuita para quien quiera iniciar un desastre?

La barra del Rojo – los que si ingresaron – por su parte, cantó contra Cantero, exigieron las banderas entregadas a la policía y prometieron ir por más. El resto del público, en total repudio, no acompañó ninguna de estas canciones y – en una inteligente decisión – tampoco contestó, para no empeorar las cosas.

Hubo corridas, piedrazos, balas de goma y, por ende, una nueva página negra. Una nueva batalla contra la delincuencia y el apriete. A no aflojar y a seguir luchando. Se viene otra semana caliente y, con una derrota dura, todo es peor.

 

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