Horizonte Sur
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Viernes, 7 septiembre 2012

Hace un año exacto, el hincha y socio de Independiente se le plantó a la barra y fue atacado ante la inacción y la inoperancia policial.

El 7 de septiembre de 2011, Independiente le ganó por 2 a 1 a San Martín de San Juan, en un encuentro postergado por la primera fecha del Torneo Apertura 2011. aunque, a la larga, el partido pasaría a segundo plano. Aquella noche, la gente de Independiente, autoconvocada en la Tribuna Sur, cantó y se le plantó a la barra, que se infiltró e intentó callarlos, provocando incidentes, ante la pasiva mirada de la policía.

Los hechos que culminaron en los incidentes del 7 de septiembre, tuvieron su génesis unos días antes, aunque la bronca generalizada ya venía acumulando varios episodios. El domingo 4 de septiembre, el equipo dirigido por Antonio Mohamed cayó por 1 a 0 ante Boca, en el Libertadores de América. Los dirigidos por el Turco venían de perder, en 20 días, la Copa Suruga Bank ante el Jubilo Iwata y la Recopa Sudamericana ante el Internacional de Brasil.

Luego de la derrota, la barrabrava se movilizó hasta el hall de la platea Erico, sin que nadie les impidiera el acceso, para pedir por la renuncia de Mohamed y hasta le tocaron la marcha fúnebre. En la previa, dirigentes de la entonces agrupación opositora Independiente Místico, denunciaron que integrantes de la barra se acercaron a golpearlos, mientras repartían volantes, con vistas a las elecciones.

El Turco, que finalmente presentó su renuncia, responsabilizó a la barra de su salida y apuntó contra Julio Comparada, deslizando que dicho episodio había sido permitido por el presidente.

“Anoche había gente gritando por una orden. No fue espontáneo. Comparada estuvo en el vestuario y se retiró a los cinco minutos. Discutió fuerte con alguno de los jugadores y cuando se fue apareció la barrabrava. El mensaje fue muy claro. El 90 por ciento de la gente en la cancha no insultó y un grupo de barras, mandados o no, nos echó de su casa”, declaró Mohamed.

Al día siguiente, Comparada desmintió a Mohamed publicamente y aseguró que el DT ya había renunciado antes que llegara la barra.

“Entraron porque allí puede entrar cualquier persona cuando termina el partido. Desde el punto de vista de la organización hacemos todo lo posible. Están en un lugar público, no en un privado”, se excusó vagamente el presidente, aunque a las claras no estaba diciendo la verdad. Es sabido por todos que para acceder a la zona próxima a la sala de conferencias de prensas, hay personal de seguridad solicitando las acreditaciones correspondientes al que quiera ingresar.

Luego de esta sucesión de episodios, la gente se autoconvocó a la Popular Sur para dejar en claro su posición. “Ningún socio al lado de la barra”, rezaba el lema, que surgió en las redes sociales y enseguida se viralizó por los diferentes medios.

Finalmente, el 7 de septiembre, los socios se ubicaron en la Sur y los cantos apuntaron directamente a la barra. “Ahí están, ahí están, los que le pegan a los hinchas de verdad”, “El club es de los socios, oh oh oh”, “De qué cuadro sos, de qué cuadro sos, de qué cuadro sos, mercenario, de qué cuadro sos”, “Oh, no tenés vergüenza, por la plata, no se alienta”, fueron los cantos más entonados.

Ante esta situación, desde la Norte cruzaron de tribuna y con golpes (hubo denuncias de armas blancas) intentaron callar a los socios e hinchas, ante la vista pasiva de la policía que no hizo absolutamente nada. Las cámaras de InfiernoRojo registraron todos los incidentes.

Aquella noche fue el principio del fin para una manera de gobernar en Independiente. Bajo la figura de Julio Comparada, en Independiente reinó la desidia y el desorden. Se le abrió las puertas de par en par y se entregó en bandeja el Club a los violentos, a los empresarios y representantes. Se acostumbró al socio y al hincha al destrato constante, a la falta de respeto, al pisoteo de la identidad. Aquella noche, se comenzó a decir basta.

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