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Domingo, 28 abril 2013

Independiente derrotó 3-1 a Argentinos Juniors en un segundo tiempo muy distinto a los primeros 45 minutos. Con goles de Leonel Galeano, Daniel Montenegro de penal y Adrián Fernández el Rojo ganó un partido muy importante y quedó a 10 del Bicho. Es largo, difícil, pero no nos quiten la ilusión.

¿Sirve comentar un partido que se vivió con tanta adrenalina? ¿Sirve explicar por dónde Independiente logró encontrar el rumbo para abrir las acciones? ¿Sirve resaltar a algunos jugadores y criticar a aquellos que no entienden lo que jugamos? Sí, sirve.

Por empezar hay que decir que habría que analizar a Independiente en dos partes. El primer tiempo fue muy bajo lo realizado en ataque. Con Montenegro escondido, Farías apático y sin ganas de nada, el pibe Fernández como puntero izquierdo y todo reducido a Vargas como único ladero de fútbol. En el segundo con el ingreso de Caicedo, con Fernández más en el área y un equipo con una actitud irreprochable, se vio otra cosa. Es como que se contagiaron del hincha.

Salvo el sector de Galeano, que por cuestiones técnicas sufrió, en defensa el Rojo no pasó sobresaltos. En el mediocampo, Vargas intentaba hacerse dueño, Godoy raspó y le cuidó sus espaldas con una sangre y un amor propio para resaltar. Miranda quería hacerse el conductor ante la ausencia de un Rolfi muy escondido. Lo cierto es que al Rojo le costó mucho encontrar huecos.

Enfrente, lo de Caruso. Sí lo de siempre. Un equipo rebuscado, con ganas de romper y sólo quedarse con el empate. Puso a Anangonó y a Caruso para que uno la baje y el otro explote la chance de agarrar mal parada la defensa. Así y todo, no logró dañar. No obstante, el Rojo tampoco hizo nada. En definitiva, el primer tiempo se fue con una imagen paupérrima. El conjunto de Miguel Brindisi fue al vestuario entre silbidos y tímidos aplausos.

Por eso, el DT sacó a Farías. Híbrido completamente. No tiene que jugar más, quedó demostrado, no tiene ganas de hacerlo. En su lugar entró Caicedo. El Negro tendrá un sinfín de limitaciones, pero tiene unas ganas impresionantes. Tiene una garra sin igual. Pelea todas y las gana. Y eso le dio otro aire al ataque del equipo.

A los 7 minutos, a la salida de un tiro de esquina, un centro bombeado cayó en la cabeza de Tula que con gran jerarquía la metió al medio y Galeano saltó más que todos. Su frentazo hizo estéril la estirada Luis Ojeda. Golazo y festejo sin igual. Un griterío que despertó a todos. Una alegría total.

El equipo empezó a demostrar. Tuvo un golpe de motivación muy grande. Sin embargo, fue más fuerte el mazazo que recibió de Lenis. El volante por derecha, se escapó, le ganó la espalda y el espacio a todo el sector izquierdo de la defensa de Independiente y tras recibir una gran habilitación clavó un derechazo tremendo. Fue un misil teledirigido al ángulo de Rodríguez. Habían pasado 10 minutos de la apertura del marcador.

Al Rojo le costó muchísimo. La gente sintió el aire frío. Los jugadores parecían derrotados. Brindisi miró al banco y buscó a Fredes. El hincha, antes de su ingreso ya lo aplaudió. Su entrada fue como un estímulo. Al salir Miranda muchos dudaron porque el partido del Rolfi no convencía. Pero el destino, es el destino…

Quizás en una de las primeras pelotas que tocó, Fredes recibió una buena habilitación de Caicedo, se metió en el área y dibujó un par de amagues característicos. En el último, antes de enfrentar al arquero, le pegaron un flor de topetazo. Vigliano cobró penal. Y ahí apareció Montenegro. Tomó la pelota y le pegó con una bronca acumulada. Como le hubiese dado un hincha. Infló la red y a los 33 minutos el Rojo pasaba al frente.

Hubo un alivio extremo. Independiente metía dos goles en un mismo partido y, dos más tarde, el Paraguayo  estiró la ventaja. Pelota jugada de contra, Caicedo a pura potencia atacó y casi sin quererlo habilitó a Fernández que enfrentó a Ojeda y le pegó desde la media luna. El pibe que sólo jugó dos partidos como titular metió ya dos goles.

Locura total desatada en todo el estadio. El equipo terminó dejando una imagen superadora que permite soñar. Los pibes sacaron la cara por el club. Galeano, Godoy, Fredes y Velázquez estuvieron con sus limitaciones, dejando la piel. Fernández y Miranda, quizás los más nuevos, están demostrando que tienen sangre y que hay que pelear así. Vargas y Tula fueron ovacionados y Morel recibió sus aplausos. El Rolfi pudo romper la racha de los penales. Fue un partido trascendental como lo será el próximo ante Tigre. Se puede…

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