A ritmo cafetero
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Domingo, 19 mayo 2013

Independiente ganó un partido clave con un contundente 3-1 a San Martín de San Juan. Doblete de Juan Fernando Caicedo, que terminó dolorido del aductor, y uno de Godoy el Rojo se quedó con tres puntos fundamentales. Mucha entrega. Osorio descontó. 

En los primeros minutos a Independiente le costaba agarrar la pelota y poder hacer tres pases seguidos para adelante. No había juego asociado por la gran presión de los sanjuaninos. Es más, los visitantes manejaban con mayor criterio aprovechando la falta de justeza en los de Brindisi.

Recién a los 19 minutos llegó la primera jugada bien hilvanada del Rojo. Tranquilidad para salir por el piso, la pelota derivó en Vargas. El colombiano entendió bien el movimiento de los delanteros y abrió al espacio derecho para la subida de Vallés, quien de primera envió el centro. Caicedo recibió, dominó y remató de derecha justo a donde estaba Ardente.

Y, el Rojo siguió yendo. A los 25 el pibe Villalba subió y entre dos lo derribaron. De ese tiro libre vino la alegría en el Libertadores de América. Ferreyra mandó un buen centro que rechazó la defensa sanjuanina y ahí apareció Godoy para con su fe intacta pegarle de derecha. Un rebote en Alderete lo benefició y descolocó a Ardente. Gol de Independiente, locura desatada. 1-0 y otro partido.

San Juan adelantó un poco las líneas y los de Brindisi comenzaron a encontrar más espacios. A los 33 minutos un buen desborde de Valles con pared incluida con Montenegro casi deriva en el primer gol del Negro Caicedo. Sí, sólo un anticipo de lo que pasaría un toque después. Antes, el Rolfi hacía volar a Ardente desde lejos. Los sanjuaninos sólo se acercaron al Ruso y nada más.

Y, a los 41 se dio algo muy festejado. Tiene muchas limitaciones, pero tiene un corazón, una garra y una confianza ciega en él. Por eso, cuando se le abrió el arco al Negro el grito fue inigualable. Gran lateral de Vallés, cabezazo de Fernández y definición tranquila y potente de Caicedo para el 2-0 con el que se fue el primer tiempo.

En el complemento Independiente salió a tratar de manejar el partido. De contra tuvo la posibilidad de marcar el tercero. Primero una buena del Rolfi por derecha que Fernández no llegó a cabecear y después un remate lejano de Ferreyra que se fue por arriba.

Sin embargo, a los 12 minutos Osorio recibió una buena habilitación de Luna y tras una gran definición descontó para el 2-1. El colombiano se metió entre los centrales, eludió a Rodríguez y su remate no pudo ser sacado por Galeano, que en el esfuerzo se golpeó con el poste.  El partido se tiñó de nervios e incertidumbre. El Rojo pudo haber alargado la diferencia, pero los sanjuaninos pudieron acortarla.

El encuentro se complicó. El Rolfi se dio cuenta que el equipo lo necesitaba y apareció. A los 21 minutos probó de afuera y Ardente respondió con seguridad. La balanza cambió y, pese a algunos apuros en la última línea, el Rojo conseguiría el gol de la tranquilidad. Exactamente a los 28 Caicedo mostró todo su repertorio: confianza en sí mismo, potencia, garra y fe ciega.

El Negro encaró la defensa, eludió a un rival, a otro le ganó con un rebote y cuando Ardente esperaba un remate alto, Caicedo le pegó recto al primer palo y la pelota ingresó como pidiendo permiso. Para lo que no pidió nada fue para desatar la locura en todo el estadio que deliró con su baile cafetero.

Con el 3-1 Brindisi sacó a Vargas para cuidarlo. Entró Fredes. El Rojo se dio cuenta que estaba liquidado su rivla, aunque pasó algunos sofocones en defensa. El Ruso respondió cuando se lo exigió nuevamente.  Pizzini y Trejo vieron acción y su frescura fue bien recibida en el equipo.

Es más, se pudo haber alargado aún más la diferencia, pero el resultado final marcaba que Independiente ganó una final, otra, y le metió presión a los que están en la lucha. Ahora a esperar el resultado del Bicho y seguir en este camino. ¡Vamos Rojo!

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