De Pizarrón: La pausa necesaria
Escrito por |
Foto
<-- Compartí la nota y suma puntos para ganar tu premio!
Domingo, 19 marzo 2017

Walter Erviti hizo su presentación oficial en Independiente y ya demostró que puede ser sin problemas la manija del equipo, ese toque distintivo que puede darle un salto de calidad a un partido mal jugado. Necesita constancia y, con urgencia, un socio.

Sin lugar a dudas, tener un jugador con clase dentro de la cancha da tranquilidad. Porque puede poner un pase preciso cuando el equipo no encuentra alternaticas o poner un freno en un partido desprolijo, porque puede absorber la ansiedad de las necesidades del público y sus compañeros. Erviti es exactamente eso y puede dar exactamente eso.

Más allá de que no fue de lo mejor, al volante rápidamente se le notó calidad, el pase justo y la cualidad de poder parar la pelota con claridad, y sin que en el estadio reine la incertidumbre de que pueda perderla o entregarla mal, y que surja una contra de los rivales, como quizás sucede con otros jugadores. Pero claro, le falta un socio y Ariel Holan se lo está buscando. 

Le falta ese jugador que lo entienda, con quien pueda complementarse y poder hacer nacer ataques que lastimen a los rivales. Queda claro que si tiene que comenzar en la mitad de la cancha, el recorrido es muy largo para llegar hasta los delanteros; y si comienza adelantado, justamente le está faltando ese jugador que lo siga y pueda acompañarlo con pases precisos que rompan la línea de los defensores.

Pero tiene lo necesario: se mostró preciso con un 70% de pases correctos, incluso se podría decir que aquellos que no llegaron a destino se deba a la falta de ese compañero natural que se mencionaba anteriormente. Cuando entró Ezequiel Barco, la cosa cambió e Independiente generó mucho más. Tampoco hay que olvidar que no estuvo en el equipo Nery Domínguez, de quien se espera pueda controlar el mediocampo.

 

Dejá tu comentario