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Albil contó que hará con su jogging

Damián Albil dijo presente en el Mano a Mano Infernal, recordando su paso por el club, su charla clave con Gabi Milito para retornar, el clásico del jogging y quién fue su mentor  en el Rojo. ¡El arquero reveló que hará con esa prenda!

 

El 25 de noviembre de 2017 quedó grabado en la memoria de todos los hinchas de Independiente -y de los de Racing también- porque en el Cilindro se dio un Clásico muy particular con un protagonista impensado. El Rojo ganó el duelo con un equipo alternativo, con uno menos y con Damián Albil en el arco, ya que debió ingresar por el lesionado Gonzalo Rehak. El ingreso de Albil, que había decidido retirarse, pero volvió a la actividad por pedido de Gabriel Milito, marcó un antes y un después. La imagen de sus pantalones largos quedó como el símbolo de aquella inolvidable noche. De eso y de mucho más habla este exarquero de 41 años en este exclusivo Mano a Mano Infernal.

Hace tres años forma parte del Departamentos de Arqueros y Arqueras de la AFA que coordina Martín Tocalli. Entrena a la Sub 20 y Sub 23, pero se sumó también a colaborar con la Selección Mayor. “Siempre hay cosas para mejorar y corregirle a los arqueros. Yo hasta el último día de mi carrera intenté mejorar y me gustaba que el entrenador de arqueros me exigiera y me corrigiera. Los arqueros a nivel de Selección son de elite, pero la idea es potenciarlos al máximo para que lleguen al mejor nivel. Se trabaja en los detalles finitos”, comienza Albil explicando su función con la ropa de la AFA en esta charla que será extensa.

En el predio de Ezeiza se cruza y comparte momentos con otros hombres vinculados sentimentalmente a Independiente como Sergio Agüero, Emiliano Martínez y Nicolás Tagliafico, con quien vivió el Maracanazo de 2017 ante Flamengo. “Con Nico fuimos compañeros, con el Kun no tuve aún la posibilidad de coincidir acá. Y con Emiliano charlamos bastante porque tuvimos el mismo maestro, Pepé Santoro. Siempre nos acordamos de él y charlamos. Con Nico siempre sale el tema de Independiente y recordamos lindos momentos que pasamos en el club”, le dice Albil a Infierno Rojo desde Ezeiza.

Justamente hablando sobre Tagliafico y esa Copa Sudamericana, este nacido en Lomas de Zamora rememoró el título conseguido bajo el mando de Ariel Holan y resaltó el trabajo previo para llegar a formar ese plantel: “El del 2017 fue un equipo con el que la gente se sintió identificada. Mucho no se habla de esto, pero muchos jugadores venían del selectivo de Gaby Milito. Fue un proceso que llegó a formar un gran equipo que se coronó con la vuelta olímpica en el Maracaná”.

Así, entre pregunta y pregunta, Damián Albil se va soltando para tocar todos los temas de sus días vinculados al Diablo de Avellaneda.

 

-¿Cómo ves al equipo hoy?

-Desde afuera hay que analizar el momento que pasa el club en lo económico, en lo institucional. Y hay que ser realistas: el equipo tiene que amoldarse a esa situación. La gente no tiene que pretender salir campeón. La idea es acomodar el club y que el equipo sea competitivo como lo está siendo. Se le da lugar a muchos chicos y eso vendrá bien por la venta de jugadores. Vino bien jugar sin público para que estos chicos sumen minutos sin sentir la presión del murmullo a los 10 minutos. Los chicos ganan experiencia y minutos y ellos son los que después van a terminar saneando la economía del club. Mi opinión es que el club está en ese proceso. Independiente es grande y tiene la obligación de pelear y eso lo está haciendo.

 

-¿Te gusta Sebastián Sosa en el arco del Rojo?

-Hoy el arco de Independiente está bien cubierto. Sebastián tiene mucha experiencia y personalidad. Es un líder, al menos eso se ve en la cancha. Y Milton Álvarez cuando se lo necesitó estuvo a la altura y cumplió. También tiene experiencia. Es una tranquilidad porque el puesto de arquero es muy importante para un equipo. Ambos transmiten tranquilidad.

 

-¿Cómo hace un arquero como Milton que sabe que está apto para ser titular, pero debe esperar en el banco vaya a saber uno cuánto tiempo?

-El puesto de arquero no es fácil en ese sentido. Es lo que me pasó mucho a mí a lo largo de mi carrera. Yo entrenaba toda la semana como si fuera a jugar el domingo. El arquero tiene que estar listo para responder. No existe la excusa. Nunca sabés cuándo te puede tocar. Milton se ve que lo ha asimilado muy bien. Es muy profesional y demostró estar bien preparado. Hay un factor psicológico en el arquero que es importante también.

 

-¿El proceso madurativo del arquero es diferente al del jugador de campo?

-Es diferente. A mí me pasó que entre los 30 y 32 años sentí que estaba en óptimas condiciones desde lo mental y físico. Uno ya conoce su cuerpo y suma la experiencia. Eso hace un combo y es la edad justa para un arquero. Ahí puede sentir su pico de rendimiento. Un jugador de campo a esa edad ya empieza a mermar la exigencia física y cambia su manera de jugar para correr mejor y ubicarse bien.

 

-¿Cuándo te llamó Gaby Milito para sumarte al Rojo en la última etapa de tu carrera te lo veías venir o fue de imprevisto?

-Totalmente de imprevisto. Dos o tres días antes había tomado la decisión de retirarme y había iniciado charlas con el club para empezar a trabajar con los arqueros. De hecho, tuve charlas con Milito y se lo había transmitido esto. A los tres o cuatro días me llamó diciendo que necesitaban un arquero y que había pensado en mí. Me sorprendió cuando hablamos antes no me lo había comentado. Siempre le voy a estar agradecido por haberme dado la oportunidad de retirarme en el club que me formé.

 

-¿Le dijiste inmediatamente que sí o pensaste en sostener la idea de retirarte?

-Ni lo tenía que pensar, pero tenía que ser sincero y decirle que yo no estaba en mis mejores condiciones físicas y me iba a llevar un tiempo ponerme bien. Martín Campaña se iba a la selección de Uruguay y yo iba a quedar con Gonzalo Rehak. Y yo sentía que necesitaba una adaptación de dos o tres semanas. Me dijo que viniera igual porque necesitaba alguien en el grupo para ayudar también a Rehak. Fue imposible decirle que no.

 

-Nombrás a Rehak, que estaba atajando en el clásico con Racing de 2017 y se lesiona. ¿Qué te pasó por la cabeza en ese momento en el que tenías que entrar en el Cilindro?

-Yo me sentía preparado, estaba tranquilo. Pero sabía que iba a ser uno de mis últimos partidos en mi carrera. Por eso disfruté un montón cada minuto y cada situación que pasó en el partido. Qué mejor de disfrutar de entrar en un clásico, el equipo iba ganando, era un buen momento. Jugábamos de visitante con Racing, sin gente nuestra… Entre para disfrutar cada momento.

 

 

 

 

-¿Te siguen recordando los hinchas ese día?

-Sí. Se dieron varias situaciones ese día y por eso es tan recordado. Jugamos con uno menos, un equipo alternativo, yo estaba retirado y volvía, en jogging… Hay muchos clásicos que se recuerdan porque pasan cosas. Este quedó marcado por el folclore que entré yo estando casi retirado. La gente siempre me lo recuerda. Conozco varios hinchas de Racing y siempre me lo siguen recordando.

 

-¿Y el jogging dónde está?

-Lo tengo en casa, guardado. En la caja de seguridad, ja.

 

 

-No sé si eras de coleccionar camisetas o cosas, pero imagino que ese pantalón debe ser muy especial.

-Sí. Lo tengo guardado y sin lavar. Nunca fui de cambiar tantas camisetas, me arrepiento de eso. Tengo varias guardadas de los clubes donde jugué. Entre esas prendas está el jogging.

 

-¿Por qué sin lavar?

-Porque quedó manchadito, lo vi y dije lo guardo, así como recuerdo. A mi hijo ahora se le dio por ser arquero y en algún momento lo sacaremos para que se lo ponga él.

 

-Queda como herencia

-Media pobre la herencia un jogging, ja.

 

-No creo que tan pobre porque muchísimos hinchas de Independiente quisieran tenerlo. ¿Alguno te lo pidió?

-Alguno se atrevió. Pero fue un no rotundo.

 

-Queda para el pibe.

-Sí, se llama Benicio, tiene 7 años. Se le dio por el arco, yo no quería saber nada.

 

-¿Por qué no?

-Porque me pongo en el lugar de mis viejos y han sufrido porque tener un hijo arquero es complicado. Cuando empezó a jugar me dije “bueno por lo menos no va a ir al arco, tranquilo”. Pero empezó a decir “quiero atajar, quiero atajar”. Y ahí estamos acompañándolo. Está en la escuelita del Club Parque. Lo importante es que se divierta y la pase bien. Cuando sea más grande se verá.

 

-¿Le mostraste algunos videos tuyos?

No le muestro, pero el partido con Racing que me tocó entrar lo repiten mucho y algunas veces estoy con él y le digo “ahí entra papá” y se queda a mirarlo conmigo.

 

-¿Siempre usaste jogging? ¿Por qué?

-Yo veía en inferiores a los arqueros europeos que lo usaban. Me los puse, me sentí cómodo y me acostumbré. Me sentía cómodo con pantalón largo y remera de manga corta. Antes no se usaba la manga corta en el arquero, se usaba buzo hasta la muñeca. Yo me hacía cortar las mangas porque no venían para arqueros con mangas cortas.

 

Albil sobre el campeón del 2002: “Ese quipo tenía todo”

Damián Albil es uno de los últimos arqueros de Independiente que fue campeón del torneo local. Integró el plantel dirigido por Américo Rubén Gallego que se consagró con un equipazo.

 

-¿Qué tenía ese equipo del 2002?

-Todo. Un grupo espectacular, el equipo jugaba bien, goleaba, gustaba y la gente se identificaba. Es de los mejores equipos que vi en los últimos años. Uno de los grandes campeones del fútbol argentino que yo recuerde. Te atacaba por todos lados. Tengo un gran recuerdo y la gente seguramente también.

 

 

-¿Siguen en contacto entre ustedes?

-Sí, tenemos un grupo de WhatsApp. A veces se hace difícil vernos porque cada uno tiene sus cosas y es difícil coincidir. Pero estamos en contacto.

 

-¿Por qué a Independiente le cuesta volver a hacerse fuerte en el torneo local?

-Pasa por lo que hablábamos al princípio. Formar un buen equipo lleva un proceso. Que los chicos lleguen a Primera, que los que lleguen se adapten, que haya aciertos en las incorporaciones. Hay varios factores. En Independiente la gente te exige ganar desde el primer partido, no importa si el club está bien o mal. El hincha quiere ganar y no cualquiera soporta esa presión. Los resultados no se dan y se cambian los técnicos. Pasa lo que pasa en el fútbol argentino. La falta de paciencia. Por eso decía que ahora está bueno que los chicos del club sumen minutos y experiencias. Cuando vengan refuerzos que sean puntuales y se adapten rápido al club. Todo eso hará que en algún momento el equipo pueda ser protagonista.

 

 

De Santoro a sus ganas de volver al club

 

Su primer maestro fue el gran Miguel Ángel Santoro en las juveniles del Rojo. Pepé le enseñó los secretos del puesto y Albil lo guarda siempre en una parte especial de su corazón. “Fui asimilando cosas de cada maestro que tuve, como Pepé Santoro. Ahora con Martín Tocalli también. Y me sigo capacitando y asimilando las experiencias”, cuenta.

-¿Seguís hablando con Pepé?

-Sí, cada tanto hablamos. En una época era raro que un club tuviera entrenador de arqueros y yo tuve la suerte de que Independiente tenía. Lo tuve en Inferiores y fue muy importante en mi carrera.

 

 

-¿Te ves trabajando en el club en algún momento?

Sí. Fue mi idea en su momento. Quería aportar, trabajar con Pepé con los chicos. En algún momento se va a dar la oportunidad y me encantaría poder trabajar en el club.

 

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