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Cambios que sí

Independiente iba derechito a otra frustración de local por sus propias deficiencias, pero esta vez las modificaciones causaron el efecto deseado para volver ganar. Las claves de los cambios.

Una de las cuestiones que más se le critica a Julio César Falcioni (ausente en la noche del lunes por una neumonía) y a su cuerpo técnico son los cambios. Que se hacen tarde. Que cuando se hacen no se acierta. Que los que entran no mejoran, sino que empeoran el equipo… Pues bien, esta vez sucedió todo lo contrario y la llave para abrir otro partido cerradísimo y complicado, principalmente por propias falencias, para Independiente estuvo en el banco.

Los ingresos de Braian Martínez y de Tomás Pozzo pintaron de otro color el ataque del conjunto de Avellaneda y salvaron la noche justo a tiempo: el gol del Chaco llegó cuando desde las tribunas comenzaba a bajar el canto de “jugadores…”. Podría decirse que se trató de una jugada aislada, pero lo cierto es que el ingreso de los pibes le dieron otro impulso y velocidad al equipo de mitad de cancha hacia adelante.

El primer tiempo y el inicio del segundo había sido una continuidad de todo lo malo que se viene haciendo en las últimas fechas. Sin conexión, sin movilidad, sin intensidad, sin juego en el medio y con problemas defensivos. Independiente era inofensivo e invitaba a Unión a atacarlo. De hecho, Sebastián Sosa debió salvar un par de situaciones.

Hasta que Omar Píccoli se puso a charlar con Pedro Damián Monzón. Y decidieron mover el tablero. Acertaron en tres cuestiones:

1) No demoraron: Martínez y Pozzo entraron a los 11 minutos del complemento. Unión le había robado definitivamente la pelota al Rojo y merodeaba el arco de Sosa peligrosamente. No había que esperar mucho más. Lo entendieron y actuaron.

2) Eligieron bien los nombres: Pozzo entró por Alan Soñora, que solamente había podido meterle una pelota filtrada a Silvio Romero en la primera parte y el Chino la desperdició porque tardó en definir y lo comieron los defensores. Y en varias ocasiones se lo vio a Juan Manuel Insaurralde recriminarle a Soñora que bajara más a buscar la pelota. Estaba partido el Diablo en el medio. Pozzo le dio vértigo y arrancaba más de atrás para armar juego y salir rápido. Participó en la jugada del gol con una pared rápida con Andrés Roa que agilizó la secuencia.

El Chaco, por su parte, entró por Rodrigo Márquez, que demuestra condiciones aunque le falta un poco más de rodaje para la titularidad. Martínez había exhibido ganas y desequilibrio cuando le tocó ser titular por el lesionado Roa. Y ahora volvió a entrar enchufado, imparable.

3) Leyeron bien el partido: además de los cambios en sí, la clave estuvo en la lectura de juego para ubicar a Braian Martínez por la banda izquierda, a pierna cambiada. Pareció a simple vista que se trataba de un puesto por puesto, pero no. El Chaco rotó con Roa, que se fue hacia la derecha. Y ese movimiento desajustó a la defensa rival. Antes del gol, Martínez había probado con dos remates desde afuera, ambos tirando la diagonal de izquierda hacia el centro. En el golazo decidió no enganchar para adentro lo que hizo dudar a su marca al no saber para dónde iba a encarar el delantero. Fue hacia afuera y soltó el zurdazo al ángulo.

Independiente volvió a ganar. No jugó bien. No convenció. Pero sacó adelante una parada que se le presentaba brava nuevamente por deficiencias propias. Esta vez hubo respuesta lúcida desde el banco. Que sea el despegue. 

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