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Es hora de ascender y empezar de cero

El 30 de junio vencen los contratos de 11 profesionales de uno de los peores – sino el peor – planteles de la historia de Independiente. Por diferentes razones, entre ellas los pocos méritos hechos para sentarse a negociar su continuidad, es un acierto que ninguno siga en el Club tras el partido ante Huracán, independientemente del resultado.

Este miércoles, Independiente definirá ante Huracán, en La Plata, el tercer ascenso en un desempate. Además de determinar quién acompañará a Banfield y Defensa y Justicia en Primera División, será para el Rojo el último partido de 11 jugadores de su plantel, cuyo contrato vence el próximo 30 de junio. Por productividad, por el contexto competitivo, por efectividad, aún ascendiendo este será recordado como uno de los peores – el peor, al criterio de quien escribe – planteles de la historia del Club. A la luz de estas conclusiones, las no renovaciones son un acierto ineludible, aún logrando el ascenso. Para el Rojo llegó, aunque tarde, la oportunidad de barajar y dar de nuevo en la conformación de su primer equipo.

A partir del próximo campeonato, ya sea en primera o en la B Nacional, no seguirán Fabián Assmann, Hilario Navarro, Julián Velázquez, Samuel Cáceres, Claudio Morel Rodríguez, Reinaldo Alderete, Martín Zapata, Hernán Fredes, Daniel Montenegro, Cristian Menéndez y Facundo Parra. Tanto la CD – lo que queda de ella – cómo el nuevo departamento de fútbol y gran parte del arco opositor han coincidido en que es momento de un recambio. Por este motivo, no se negociará la continuidad de ninguno.

Cada caso tiene sus motivos y particularidades. Pero sin dudas, atentos a la situación económica crítica que atraviesa el Club, la relación entre el gasto y productividad de cada uno de los jugadores termina siendo el mayor aliciente para su salida.

Las salidas de Assmann y Navarro parecen ser las más lógicas. Con Diego Rodríguez afianzado en el arco, es momento de promover a Facundo Daffonchio y los arqueros del Selectivo Alan Depotte y Gonzalo Rehak, ambos muy bien considerados por Gabriel Milito.

Por Velázquez y Cáceres se intentó llegar a un acuerdo, aunque lejos parece estar de concretarse. El correntino se rompió los ligamentos cruzados de su rodilla derecha en marzo y el club está obligado a pagarle su contrato hasta que tenga el alta médica. Se le ofreció una renovación por 2 años, aunque la propuesta no parece haberlo dejado satisfecho. Cáceres, por su parte, ya busca alternativas junto a su representante.

Los rendimientos de Morel y Zapata, pese a haber jugado gran parte del torneo, no ameritan tampoco una renovación. Alderete, el único refuerzo que llegó para el torneo de la B Nacional luego de un consenso con la oposición, perdió el puesto primero con Marcelo Vidal y luego con Franco Bellocq, ambos provenientes de las divisiones inferiores.

Lo de Fredes es, a esta altura, emblemático: tras romperse los ligamentos, haberse recuperado y renovado por 6 meses a pedido de Omar De Felippe, dejará el club tras 8 años y un breve paso sin pena ni gloria por el Metallist de Ucrania.

El caso más polémico posiblemente sea el de Montenegro. El capitán, de un interesante primer semestre, no logró cerrar una buena temporada pese a ser el goleador del equipo con 10 tantos. Es, además, uno de los mejores pagos y su rendimiento no terminó siendo el esperado.

Por último, lo de los delanteros ha sido paupérrimo. Parra terminó muy lejos de los goleadores del certamen: Martín Lucero, de Defensa y Justicia, encabeza la tabla con 24 tantos; Martín Klusener, del descendido Talleres, lo sigue con 18; más atrás, Raúl Álvarez, de Crucero del Norte, aparece con 17, al igual que Santiago Salcedo, de Banfield. Andrés Chávez, también delantero del campeón, cerró el año con 16 goles. Los 9 tantos de Parra – otro de los salarios más altos – reflejan una pésima relación entre el gasto y su efectividad. La situación de Menéndez no soporta discusión: 2 goles, uno por el torneo y otro por la Copa Argentina no hacen pensar a nadie en su continuidad.

Independiente también deberá replantearse, pese a tener contrato vigente, las situaciones de Cristian Tula – la aparición de Nicolás Figal puede ser una variante -, Gabriel Vallés – ¿Cuánto menos puede rendir Javier Báez, titular toda la temporada en Defensa y Justicia, para no considerarlo como alternativa? – y Federico Insúa.

Llegó el momento de empezar de nuevo, de intentar torcer el rumbo. Una frase conocida, erróneamente atribuida a Albert Einstein, asegura que sería insano insistir una y otra vez con los mismos errores y esperar un resultado distinto. Se acostumbra a decir que no es momento para los jóvenes, para los chicos surgidos del Club, pero tarde o temprano son los que terminan poniendo la cara por el resto. ¿Acaso los referentes han conseguido resultados superlativos cómo para no permitirnos probar algo diferente? Por lo menos, permitámonos reflexionar al respecto.

El presupuesto de este plantel es de 40 millones de pesos anuales – sin contar el del cuerpo técnico -. Demasiado dinero para penar por un tercer puesto en la B Nacional y haber perdido la chance concreta de ascender ante Patronato. Un equipo que, en su cancha, sólo le ganó a uno de los 4 descendidos y empató con los restantes 3. Un equipo que puso en riesgo hasta último momento la chance de volver a Primera. Por eso, asciendan o no, es hora de cambiar. Ya dieron sobradas muestras de que no pueden seguir jugando en Independiente.

 

Yoyo Yoyo

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