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¡Papelón de Copa!

Independiente ganó por penales pero estuvo a instantes de manchar una vez más su rica historia. Recién en el final logró marcar el empate. Christian Ortiz salvó a todos. ¿A Jorge Almirón también?. Orgullo da el equipo y los jugadores a los que enfrentó el Rojo.

Más allá de cualquier tipo de análisis, el partido comenzó con algo que dejó atónito a todo el mundo Independiente. Emiliano Papa desbordó por izquierda y envió un centro paupérrimo, pasado y sin peligro. Ahí arrancó una contra de Alianza de Coronel Moldes que terminó en gol. Sí, increíblemente, Reynoso recibió dentro del área sin el apremio de los centrales y con una marca débil de Papa. El ex Vélez le permitió darse vuelta al delantero que de zurda venció a un Germán Montoya que tampoco hizo lo suyo para evitar el tanto y la vergüenza.

Sí, a los 6 minutos Alianza se ponía 1-0 y lo mantenía durante todo el primer tiempo. Independiente jugó realmente mal. Más allá que contó con algunas chances claras de gol, como un cabezazo de Martín Benítez que el arquero descolgó o el pase atrás de Gabriel Graciani que dejó sin a Lucas Villalba de frente al arco con sólo la resistencia de un par de defensores y el zurdo definió displicentemente perdiendo la chance de empate.

Así, se fue el primer tiempo. Con un Alianza de Coronel Moldes ovacionado por sus simpatizantes que se agarraban la cabeza y alguno hasta mostró lágrimas en su cara. Del otro lado, un Independiente abatido y con la cabeza gacha. Su hinchada a puro silbido. Vergonzoso.

En el segundo tiempo ingresó Francisco Pizzini por Néstor Breitenbruch. La realidad demandaba un Independiente llevándose por encima a su rival, ya sea por algún reto en el entretiempo que haya despertado a los jugadores o por el simple hecho de la diferencia física entre un equipo profesional y otro amateur.

Sin embargo nada de eso pasó. Almirón metió en la cancha a Martín Lucero por Lucas Villalba y a Christian Ortiz por José Valencia. Pero lejos estaba de empatar. Jugaba a 30 metros del área rival y no llevaba peligro. Alianza, por su lado, dentro de sus limitaciones quería dañar de contra pero no lo lograba. La realidad demandaba un plus en los jugadores del Rojo que nunca llegó.

Recién a los 42 minutos, Independiente cortó la pelota en la mitad de la cancha. La pelota derivó en Francisco Pizzini que desbordó, ganó, se metió en el área y cuando le salió el arquero se la dio a Claudio Aquino que cabeceó, pero en la línea se la sacaron. El rebote cayó también en la cabeza de Christian Ortiz, pero en lugar de un testazo al bulto, como hizo el ex Godoy Cruz, la colocó en el segundo palo y convirtió el empate.

Sí, el pibe salvó a Independiente. Salvó a Jorge Almirón. Salvó a sus compañeros. Salvó a todos de una mancha histórica. Pero no pudo salvar a nadie de las críticas, los silbidos y los insultos de una hinchada que sigue recibiendo palo tras palo, pese a estar siempre.

Luego, en los penales, se impuso la “calidad” de los jugadores de Independiente. Martín Lucero, Mauricio Victorino, Ortiz y Benítez vencieron a Airaudo, que casualmente fue el único de los jugadores de Alianza que convirtió. El Rojo se impuso  4-1 en los penales y pasó de ronda. Ahora espera por el ganador de Godoy Cruz y Deportivo Español. No obstante, la vergüenza es imborrable y, por suerte, el escudo no se manchó.

Foto: Web Oficial de Copa Argentina

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