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Sin antídoto

Independiente no pudo con Argentinos Juniors. Recién en el final y con un jugador más lo metió en su arco pero siempre chocó contra Ojeda, el arquero del Bicho que tuvo una noche sin fisuras. Lejos estuvo de tener buen juego. Otro empate que alarga el mal momento del equipo.

Partido complicado en todo el primer tiempo. Independiente nunca pudo hacerse dueño del juego, ni de la pelota. Argentinos Juniors planteó un encuentro con mucha dinámica y despliegue. Presionó en el mediocampo y se paró lejos de su arco.

El Bicho tuvo la primera clara a los 5 minutos, pero se topó con una buena estirada de Diego Rodríguez. El visitante preocupó en el comienzo. Independiente estaba sumamente impreciso y sin circuito de juego. Los delanteros, ambos, de espaldas al arco y lejos de sus compañeros. Jesús Méndez, Federico Mancuello y Matías Pisano no agarraban la pelota.

El Rojo a lo sumo golpeaba las puertas del área de su rival pero no lograba profundidad. La primera del local fue promediando los 20 minutos, gracias a que Pisano buscó y aprovechó la espalda de Cristian Ledesma. Almirón lo instó a ese cambio y por ahí pareció dañar. Es más, el Enano lo habilitó a Riaño que no pudo definir.

En otra buena de Pisano, lo habilitó a Mancuello y éste quiso cederle la chance a Riaño que ingresó por el centro del área y no pudo conectar. Ahí y hasta casi los 40 minutos Independiente creció. La última jugada clara fue un pase para Albertengo que en lugar de tocar al medio remató por arriba al primer palo y desperdició la chance.

Luego otra vez se jugó al ritmo del Bicho. Independiente jugó una etapa inicial para el olvido. Fue muy previsible, no tuvo circuito de juego, ni cambio de ritmo ni sorpresa.

En el complemento, Almirón sorprendió a todos haciendo ingresar a Gabriel Graciani por Claudio Riaño, con molestias físicas. Sí, arrancó el complemento con un solo delantero. La idea fue soltar a Pisano para que cree juego detrás de Ledesma. De a poco el Rojo comenzó a empujar. Para colmo a los 14 minutos el rival quedó con uno menos por la expulsión de Matricardi.

De ahí en más, Argentinos armó dos líneas de cuatro y se replegó. Renunció al ataque. Así Independiente comenzó a meterlo cada vez más atrás, pero nunca tuvo una idea firme. Para colmo, cuando atacó con profundidad chocó siempre con Luis Ojeda. A medida que iban pasando los minutos, la figura del uno del Bicho se fue agigantando.

El árbitro, Pablo Lunati, decidido a cobrar todas las divididas para el rival ayudaba para que el clima hostil que bajaba de las tribunas se incrementara. Mientras, Almirón nunca rompió la línea de cuatro defensores. El cambio más arriesgado fue el de Martín Benítez por Emiliano Papa. Cerca del final probó con José Valencia por Pisano.

Albertengo comenzó a entrar en el circuito. Mancuello tomó la bandera del equipo e hizo todo para ganarlo, pero no pudo. Sus compañeros no mostraron la misma rebeldía. Ojeda sacó todo.

Ni bien Lunati le pidió la pelota a Ojeda para terminar el partido los silbidos y la reprobación que durante el encuentro se hizo escuchar, terminó copando todo. Independiente no logró jugar bien y lo peor de todo, es que una vez más perdió puntos como local. Ya hace cuatro que no gana y su fútbol está en constante involución.  

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