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Una actuación con dos caras

En un encuentro con dominio dividido, el Rojo no pudo aguantar la victoria y perdió la chance de volver a la punta.

Independiente empató 1 a 1 contra River en el Monumental por la décima fecha del torneo argentino y dejó preocupaciones por los últimos 45 minutos del cotejo, aunque por otro lado hay que destacar lo que puede ser el mejor tiempo que jugó el equipo de Falcioni desde que arrancó la temporada. La mejor descripción es que el rendimiento fue de 2 caras totalmente opuestas.

El primer tiempo del Rojo fue categórico. Se vio un equipo muy comprometido, con una presión tan alta que recuperaba la pelota de manera inmediata, lo que generaba que los centrales de Independiente no tuvieran trabajo ni grandes apariciones durante esos 45 minutos. Durante este tramo del encuentro, el eje del equipo pasó por los pies de Alan Soñora. Con Blanco y el Perro Romero como doble 5, el hijo de Chiche ocupó la posición detrás del 9, casi jugando como enganche, y manejó todos los hilos de los ataques del Rey de Copas.

Siguiendo con los atacantes, durante ese primer tiempo estuvieron todos muy precisos a la hora de jugar y tomar decisiones. Silvio y Roa conectaron muy bien con los volantes e intentaron todo el tiempo aportar en cada uno de los ataques. Así llegó el gol, con un pelotazo de 20 metros del chino hacia Velasco. La Joya, que tiene sus mejores partidos cuando enfrenta a River, juntó a dos jugadores y asistió de forma exquisita a Bustos quien convirtió el tanto. Antes del gol, marcado a los 28 del primer tiempo, Velasco, Bustos y Soñora eran los tres mejores rendimientos en la cancha. Al término del partido, el podio siguió igual, aunque ya con una actuación desdibujada por lo que pasó en el segundo tiempo.

En el complemento, River se encendió e Independiente se apagó totalmente. Si bien no hay demasiada diferencia entre las dos mitades del encuentro en cuanto a posesión de pelota -47% en el primero y 42% en el segundo-, el cambio se vio en la actitud y en las llegadas del Millonario. El conjunto de Falcioni generó 4 oportunidades de gol en cada tiempo, pero pasó de recibir 4 remates en los primeros 45 minutos a 13 chances de gol en el complemento. Todo lo que hizo el Rojo en la primera parte, no lo hizo en ningún momento en la segunda. Los de Gallardo fue el mismo caso pero al revés.

Hay dos explicaciones del porqué se dio así el segundo tiempo. La primera razón es el cansancio del equipo. Con tanta intensidad y presión, es normal que en el complemento no se pueda seguir con el mismo ritmo, y más si te enfrentas a un buen rival como es River, donde es imposible dominarlo los 90 minutos. El segundo motivo se explica desde los pocos y tardíos cambios del director técnico.

Es verdad que Independiente no cuenta con muchas alternativas y que, con la salida de Palacios, perdió una variante en ofensiva, pero el trámite del encuentro pedía algún cambio para poder mover el avispero y tener un poco más de presencia en el medio. El ingreso de Tomás Pozzo, a los 81, debió ser antes para aportar más conexión a los volantes con los delanteros. Además, salió Soñora que era el único que venía en levantada en esos minutos. Por otro lado, el cambio de Togni por Velasco tuvo resultados y apagó un par de ofensivas del Millo por la banda izquierda del Rojo.

La sensación que deja la actuación de Independiente es que se dejó llevar por la ventaja y se confió en el segundo tiempo, por lo que terminó muy metido atrás. Sumado a todo lo que dijimos anteriormente, Falcioni no supo leer lo que necesitaba el equipo para aguantar la victoria y para buscar la ventaja en los últimos 25 minutos. Así y todo, si el Rojo logra mantener esa intensidad y juego que mostró en el primer tiempo, seguramente pueda pelear el campeonato. Confiamos en que el plantel y Julio van a poder seguir creciendo con el correr de las fechas.

Después de su gol, Lanús le regaló a Independiente la pelota, pero el equipo de Avellaneda no supo qué hacer con ella. Se animó tarde el Rojo de Falcioni, llegó al empate y se conformó con sumar un punto fuera de casa. Después de su gol, Lanús le regaló a Independiente la pelota, pero el equipo de Avellaneda no supo qué hacer con ella. Se animó tarde el Rojo de Falcioni, llegó al empate y se conformó con sumar un punto fuera de casa.

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